Finales de curso
Domingo 28 Junio 2009 at 6:36 am | In educación, personal | 1 Comment
Semanita loca de trabajo, con dos días de reclamaciones de notas, reuniones múltiples y toneladas de burocracia. Pero por fin he terminado los papeleos, alguno hay que acabo de enviar al Jefe de Departamento, para que lo procese antes del 30.
Ya sólo quedan dos días de curro y llegarán las anheladas y realmente necesarias vacaciones. Si no fuera por ellas, no aceptaríamos este ritmo brutal. Hay que ver cómo se aprovecha la Administración de lo cansados que estamos y de la cercanía del asueto.
No puedo quejarme, mis alumnos suspensos tienen claro por qué, no tengo quejas absurdas. Pero sí constato que los padres portejen a sus hijos hasta de la mínima disciplina necesaria. Flaco favor les hacen, por otra parte. Os pongo algunas de las reflexiones del inspector de Educación Jaime Martínez Montero, publicado en Diario de Sevilla (y otros medios) el domingo 29 de marzo de 2.009. No podría estar más de acuerdo.
¿Y los padres? ¿Qué ocurre cuando se sanciona a sus hijos y se les comunica el castigo? Pues en muchos casos se ponen de su lado, exigen datos y pruebas como si la vida escolar y sus procedimientos disciplinarios fuesen un juicio por la vía penal. Les hacen ver a sus vástagos que su centro de educación y enseñanza actúa arbitrariamente, que persigue sin motivo a sus alumnos, que emprende procedimientos sancionadores contra ellos sin argumentos ni hechos: un día, sin que haya ocurrido nada, los profesores y el equipo directivo acuerdan porque sí sancionar a unos pobres inocentes, e inician procedimientos muy costosos, que requieren mucho trabajo extra y que les van a traer a los que los emprenden un sin fin de preocupaciones.
Señores padres: no es sensato creer antes a los propios menores implicados que a adultos expertos en problemas de disciplina como son los profesores. Los docentes son imparciales (por supuesto, más que los mismos menores o que ustedes), conocen bien a los chicos porque a lo largo de su vida profesional han tratado a miles de ellos, y saben calibrar la trascendencia de las acciones de los que ocupan las aulas porque, además de que se les prepara para ello, tienen la experiencia de haber pasado ya por cientos de casos anteriores.
Señores padres: no deben enseñar a sus hijos de qué manera pueden salir indemnes o cómo se pueden librar de las consecuencias de conductas inadecuadas, sino a que asuman sus responsabilidades, a que corrijan lo que hayan hecho mal, a que acepten los castigos que se les impongan, a que tengan confianza en los profesores y en los centros en los que están escolarizados. Porque, señores padres, no hay mayor despropósito que ayudar a sus hijos a que queden por encima de su profesor y de su instituto.
Señores padres: a sus hijos no les quedan tantos años para enfrentarse a la vida. Enséñenles también a tolerar la pequeña injusticia, el posible error. Porque en el mundo adulto van a encontrar muchas más arbitrariedades de las que puedan sufrir en la escuela. Déjenles bien claro que a sus profesores no les pagan para aguantarlos y reírles las gracias, sino para educarlos. Sus profesores son, para ellos, el anticipo de lo que luego, en el ámbito laboral, van a ser los jefes. Y, como decía Bill Gates, si cree que su profesor es duro con él, que espere a tener un jefe. Éste no va a tener ni la paciencia ni la vocación de su docente.
Señores padres: Queremos su colaboración y su ayuda para conseguir la mejor educación de sus hijos. Pero no para hacerles la vida más fácil a los docentes. Al fin y a la postre, lo más que convive un profesor con ellos es, durante algún año, dos o tres horas a la semana. Lo queremos porque en última instancia son ustedes los que van a tener que soportarlos durante toda su vida.
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Estoy de acuerdo con todas esas reflexiones; en lo único que no es en que esta situación ocurra exclusivamente en España. Recomiendo a todos los docentes -y también a los alumnos- que vean la película La Clase. La acción transcurre en un instituto de París y refleja lo mismo que aquí.
Felices vacaciones, Deyanira.
Comentario por La Solateras — Martes 30 Junio 2009 #